Después de dos meses y medio sin parar de llover, una se plantea muchas cosas.
La primera y más evidente hace referencia a mi armario. Llevo dos meses y medio poniéndome los mismos botines moteros de suela de goma, el mismo modelo de calcetines gordos de Oysho y la misma parka de lluvia azul marino que compré al comienzo de las rebajas. A pesar de que me cambio los pantalones (negros, azul oscuro, negros, azul oscuro) y las partes de arriba la sensación general es que voy siempre vestida igual.
La segunda hace referencia a mi apariencia. Por más tutoriales que pinee en pinterest, por más cremas antifrizz que compre, por más planchas que tenga y champús especiales que me eche, mi pelo sigue pareciendo un nido de ratas húmedo. Apenas me maquillo porque el agua de lluvia que cae a chorro por mi cara, desdibuja mi rimmel waterproof y por contra, dibuja con el colorete artÃsticos chorretones rosados en mis mejillas. Hay dÃas en los que creo que lo más sensato serÃa llevar un pasamontañas.
La tercera y menos obvia se refiere a mi humor: de malo a muy malo. Me cuesta trabajo levantarme por la mañana, me da pereza pensar en vestirme como todos los dÃas, descubrirme en el espejo el mismo pelo de rata de ayer y salir a la calle a aparentar que estoy viviendo un dÃa normal.
A veces, atisbo espejismos de color y de alegrÃa que, después de la primera impresión, se dan de bruces una vez más con mi realidad compostelana. Sin ir más lejos, el otro dÃa descubrà en instagram la cuenta de una chica que vive en Santiago y que tiene la osadÃa de definirse a sà misma como una fashion blogger: la veo sonriendo vistiendo un look ideal, alegre y desenfadado, pero a todas luces inviable cuando la lluvia horizontal que azota tu ciudad te moja la ropa interior cada vez que sales, asà que, casi como una madre, me preocupo por ella y por su salud, y le pregunto cómo hace para no caer enferma con un atuendo tan fresco. Ella me responde diciendo que ese look corresponde a un dÃa que salió en septiembre y que en la actualidad está metida en casa debajo de una manta y tomándose un café calentito.
¡Ingenua de mi! ¡Cómo si no supiera que no se puede ser trendy con una ciclogénesis amenazando con tirarte encima una teja o un árbol en la cabeza dÃa sà y dÃa también!
Y ahora os dejo, que tengo voy a recoger las setas que crecen en la esquina de mi estudio, que hoy voy a hacerlas a la plancha...^^














